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23 de agosto de 2017
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Algunas lecciones de Rodolfo Walsh para el periodismo literario contemporáneo

27 de febrero de 2017. Actividades de la FNPI, Comunidad FNPI

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Por: Orlando Oliveros

“El compromiso con un periodismo original comienza leyendo a los grandes maestros”. Con esta máxima, Cristian Alarcón introdujo el segundo taller de Escritura del Programa 5 Sentidos.

Durante esta sesión, Alarcón hizo un análisis de la narrativa del periodista argentino Rodolfo Walsh, centrándose en el prólogo de Operación masacre (1957).

Para Alarcón, Operación masacre es un texto en el que Walsh coordina con éxito los acontecimientos históricos, el oficio del periodismo y la experiencia de la literatura, razón por la cual se obtiene una historia rica en recursos narrativos.

A modo de lecciones, estas son algunas de las estrategias narrativas que le deja Walsh al periodismo literario contemporáneo:

1. La introducción inmediata del acontecimiento que rodea a la historia. Toda narración gira en torno a un acontecimiento. Walsh así lo entiende y por eso la frase inicial de su relato plantea el suceso central de su historia. Así, todo lo escrito va a orbitar alrededor de los fusilamientos clandestinos cometidos en 1956 por la dictadura de Pedro Eugenio Aramburu.

«La primera noticia sobre los fusilamientos clandestinos de junio de 1956 me llegó en forma casual, a fines de ese año, en un café de La Plata donde se jugaba al ajedrez, se hablaba más de Keres o Nimzovitch que de Aramburu y Rojas, y la única maniobra militar que gozaba de algún renombre era el ataque a la bayoneta de Schlechter en la apertura siciliana».

A este acontecimiento le siguen el contexto (un país en donde se jugaba y hablaba más de ajedrez que de los dictadores militares) y una línea temporal que sirve para ubicar históricamente al lector en los hechos (fines de 1956).

2. El “fantástico” uso de la primera persona. Con el empleo de la primera persona Walsh hace fluir el torrente narrativo de su subjetividad. Esta estrategia plantea, de cara al lector, la idea de que lo que se está diciendo es verdad (porque fue vivido por el autor) y constituye al mismo tiempo una pieza literaria.

«Recuerdo cómo salimos en tropel, los jugadores de ajedrez, los jugadores de codillo y los parroquianos ocasionales, para ver qué festejo era ese, y cómo a medida que nos acercábamos a la plaza San Martín nos íbamos poniendo más serios y éramos cada vez menos, y al fin cuando crucé la plaza, me vi solo, y cuando entré a la estación de ómnibus ya fuimos de nuevo unos cuantos…»

Sin salirse del uso de la primera persona, Walsh pasa del singular al plural y viceversa, lo cual mantiene en funcionamiento la dinámica de la historia, pues se rompe la unilateralidad del discurso y lo escrito se torna atractivo para el lector.

Pese a estas virtudes, el tratamiento de la primera persona requiere de tanta perspicacia y talento que es más recomendable que quienes están iniciándose en el periodismo literario hagan uso de la tercera persona, ya que es más práctico para mantener el tono narrativo de la historia. La tercera persona suele ser útil para evitar que el cronista inexperto malogre su relato con interrupciones subjetivas y superficiales.

3. El pacto de no ficción. En términos absolutos, la verdad es siempre un imposible en el periodismo literario, pero eso no significa que el periodista no deba perseguirla hasta el final. Walsh lo sabía, por eso se inventa un pacto de no ficción con el lector, que consiste en narrar su historia con datos exactos, información precisa y detalles contundentes hasta hacer del relato una experiencia periodística que nadie pueda objetar como falsa:

«…y cuando entré a la estación de ómnibus ya fuimos de nuevo unos cuantos, inclusive un negrito con uniforme de vigilante que se había parapetado detrás de unas gomas y decía que, revolución o no, a él no le iban a quitar el arma, que era un notable Máuser del año 1901».

El Máuser no era de 1903 o 1905, era de 1901. Walsh no usa la imaginación para mentir, sino para buscar los rasgos más extraordinarios de una historia y encontrar en ella una singularidad digna de narrar. “Sin certeza, en la novela de no ficción no hay literatura”, afirmó el maestro Alarcón.

4. La personificación de objetos. Cuando se personifican objetos se aumenta la dosis literaria de una historia, produciendo un efecto estético más eficiente. Con una técnica admirable, Walsh personifica sus piernas para representar el drama de regresar a su casa:

«Recuerdo la incoercible autonomía de mis piernas, la preferencia que, en cada bocacalle, demostraban por la estación de ómnibus, a la que volvieron por su cuenta dos y tres veces, pero cada vez de más lejos, hasta que la última no tuvieron necesidad de volver porque habíamos cruzado la línea de fuego y estábamos en mi casa».

5. El uso de los sentidos. Para completar la credibilidad que supone entablar el pacto de no ficción, Walsh se vale de sus sentidos para guiar al lector a través de su historia y apresarlo, poco a poco, en el suspenso de su narración, tal como se puede apreciar en estos ejemplos del uso del olfato, la escucha y la vista:

«…volví a encontrarme solo, en la oscurecida calle 54, donde tres cuadras más adelante debía estar mi casa, a la que quería llegar y finalmente llegué dos horas más tarde, entre el aroma de los tilos que siempre me ponía nervioso, y esa noche más que otras».

«Tampoco olvido que, pegado a la persiana, oí morir a un conscripto en la calle y ese hombre no dijo: ‘Viva la patria’ sino que dijo: ‘No me dejen solo, hijos de puta’».

«La violencia me ha salpicado las paredes, en las ventanas hay agujeros de balas, he visto un coche agujereado y adentro un hombre con los sesos al aire, pero es solamente el azar lo que me ha puesto eso ante los ojos».

Programa 5 Sentidos

El Programa 5 Sentidos, que organiza la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano -FNPI- para promover la cobertura de derechos humanos en América Latina, llega a su segunda edición. Esta vez es dirigido por Cristian Alarcón, director de la revista Anfibia, y consta de 5 seminarios web abiertos al público y 3 talleres dirigidos a 20 participantes seleccionados por convocatoria.

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