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Así fue el Seminario Seguridad y vida cotidiana en las grandes ciudades de América Latina

1 de marzo de 2012. Actividades de la FNPI, Noticias CAF

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Foto de Alejandro Cossío

Foto de Alejandro Cossío

Los nuevos paradigmas en materia de seguridad en un marco donde la violencia del narcotráfico recorre varios países del continente; el debate sobre las drogas; las reformas policiales en curso y sus límites; y como trabajan los periodistas en esa situación, fueron los ejes del Seminario de investigación periodística: Seguridad y vida cotidiana en las grandes ciudades de América Latina que realizó la FNPI, CAF-banco de desarrollo de América Latina y Open Society Institute, con el apoyo del Canal Futura, el 28 y 29 de febrero en Río de Janeiro, Brasil. 

Moira Paz Estenssoro, Representante de CAF en Brasil, explicó que en América Latina es una prioridad “emprender acciones para desarrollar las ciudades: mejorar en todas las áreas”. Y eso, claro, incluye la seguridad como un componente fundamental.

Renato Lima, Secretario General del Forum Brasileiro de Segurança Publica, explicó que Brasil gasta el 9% de su recaudación en seguridad pública. “Basicamente”, dijo, “es un gasto destinado a pagar salarios de 600 mil agentes policiales. Gasta más que países como Alemania, pero tiene una de las tasas más altas de muertes violentas, sobre todo en jóvenes de entre 20 y 25 años. Es el sexto país más violento del mundo”.

Ana María San Juan, asesora para temas de Democracia, Estado y Seguridad de CAF, señaló que “de los diez países más violentos del mundo, cinco están en América latina”. También mencionó que hubo una reforma de justicia penal en 18 países, “esto debería presentar avances pero todos estos países tienen crisis penitenciarias”, afirmó.

La situación está llevando a un cambio de paradigmas en materia de seguridad. La experiencia de la ciudad de Medellín -considerada un modelo en cuanto a las reformas- cruzó gran parte de las intervenciones. Alonso Salazar, ex alcalde de esa ciudad, explicó por teleconferencia que se pudieron adelantar a las soluciones porque fueron una de las primeras ciudades que sufrió de la violencia que ahora se extiende a otros países del continente. “Aprendimos que no superaremos la violencia porque superemos la pobreza. Hay que hacer una agenda integral. Y si el Estado está solo esta lucha será demasiado compleja. La sociedad civil es la que tiene que cambiar al Estado”. Más tarde agregó un concepto que sorprendió a todos. “La estética”, dijo, “es un motor trascendente de la transformación social de nuestra ciudad. Buscamos impactar en el urbanismo y la arquitectura para generar orgullo en las comunidades marginalizadas”.

Una de las primeras ciudades en intentar seguir los pasos del cambio planteado por Medellín -la ciudad del 'medio milagro' según la definió Fukuyama- fue la ciudad anfitriona del seminario, Río de Janeiro. Roberto Sá, Subsecretario de planeación e integración operacional de la Secretaría de seguridad del Estado de Río de Janeiro, explicó cómo las favelas de la ciudad están siendo intervenidas por la Unidad de Policía de Pacificación (UPP), que intenta cambiar el paradigma de una policía de asalto por una que resuelve conflictos y está en contacto estrecho con la población. El objetivo, explicó Sá, es “devolver a la población la tranquilidad y contribuir a romper la lógica de guerra”, además de “garantizar la presencia del Estado en territorios que eran dominados por el crimen”.

Jailson de Souza, Director del Observatorio de Favelas, marcó alguno de los límites de la intervención de las UPP en las Favelas, y planteó que a sus habitantes se les suele ver “fuera del contexto de la ciudad” y como “seres potencialmente criminales”. Pero la verdad, dijo, es que “la mayoría de la gente de la Favela no tiene nada que ver con la criminalidad, aunque la visión común es que el 30% de ellos son criminales. La Guerra contra el narco es una guerra de eliminación, donde se convierte al otro en monstruo.Y el campo de batalla son las favelas”

Argentina también está en proceso de cambio. Ileana Arduino, Secretaria de Políticas de Prevención y Relaciones con la comunidad del Ministerio de Seguridad de ese país, explicó que el suyo es un ministerio nuevo en relación a otras experiencias, pero que se inscribe dentro del “clima de cambio de paradigma que atraviesa la región, de adoptar una política orientada a la prevención social”.

Más tarde, en la mesa sobre influencia del narcotráfico en la vida cotidiana, intervino Ilona Szabó de Carvalho, de la Comisión Global de Políticas de Drogas, una plataforma que reúne a ex presidentes de América Latina y otras personalidades que están planteando la necesidad de legalizar las drogas. “La guerra contra las drogas fracasó”, dijo Szabó de Carvalho. “La política de drogas no era cuestionada desde hace 50 años. Eso genera el ciclo de violencia que estamos viviendo. La prohibición genera violencia, no el narcotráfico. La guerra es contra las personas, no contra las drogas”.

La experta sostuvo que como en México hay un combate muy fuerte contra el narco, los cárteles están migrando a Centroamérica y el Caribe, donde la violencia recrudece. “Los narcos”, agregó, “están vinculados a varios crímenes, pero si se le pega en la base de la pirámide no tienen experticia para trabajar en otros rubros. La droga es el tráfico más lucrativo. Una vez que se tiene una ruta, que es muy costosa de mantener, se usa para otras cosas”. 

¿Como cubrir la violencia? La periodista Marcela Turati, periodista de la Revista Proceso y de la organización Periodistas de a Pie y autora del libro “Fuego Cruzado”, inauguró la mesa donde se debatió desde la perspectiva de las víctimas. “A las víctimas”, dijo,  “se las descubrió muy tarde”. Hablar desde el punto de vista de los desplazados, de los que tienen familiares desaparecidos, de los que perdieron todo en manos de la violencia. Ese es el objetivo que se trazó ella y un grupo de sus colegas. “Dijimos 'vamos a adelantarnos'. Nos tuvimos que capacitar en cómo encriptar información, en protocolos de seguridad, en manejo emocional. Uno de los objetivos es exhibir los huecos de las políticas publicas. Ni siquiera hay, por ejemplo, protocolos para levantar a los muertos”. 

Marcelo Beraba, Director de O Estado en Río de Janeiro, habló de las nuevas coberturas, que incluso incorporan herramientas académicas. “Hoy se discute la seguridad pública. Antes era una cobertura sobre el caso, sin una visión de conjunto. Antes los crímenes se cubrían solo con fuentes policiales”.

El periodista y escritor Cristian Alarcón, maestro de la FNPI y coordinador de la red de periodistas judiciales Cosecha Roja, explicó que en las coberturas sobre violencia, los periodistas, “somos las personas con las que hablamos. Somos lo que le creemos a nuestras fuentes. Se trata de tener las mejores fuentes, de recibir el cable, intuir el tufillo de invento policial si lo hay, y no dejarse cooptar para ser vocero de la mentira”. 

Mónica Gonzalez, Directora de CIPER Chile, agregó que “el periodista de policiales hoy es un periodista de seguridad o de los grandes temas urbanos, debe manejar las fuentes, apropiarse de la información pública. Hacer la mejor nota entendiendo que estamos escribiendo la historia, es entender que el periodismo de investigación con rigor es clave. Somos los cronistas de nuestra historia”. 

Finalizadas las seis meses de debate, comenzó el taller para periodistas que dan los maestros de la FNPI Cristián Alarcón y Mónica Gonzalez. Los dos días de intenso debate sirvieron como marco para que una veintena de cronistas de todo América Latina se sienten a desmenuzar los trabajos que narran una de las cuestiones contemporáneas que más necesitan ser narradas: la violencia que atraviesa las grandes ciudades de América Latina.

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