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La bendita manía de opinar

26 de noviembre de 2015. Comunidad FNPI, Actividades de la FNPI

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“Aquí somos los mismos, pero los mismos somos distintos. Y creo que eso le dará una gran riqueza a las discusiones”.

 

Así comenzó Eduardo Ulibarri –periodista costarricense y consultor internacional en análisis sociopolítico y estrategias de comunicación– la jornada. Y claro, a veces, lo que une a los países latinoamericanos son sus diferencias. Y por eso esta mesa de diálogo sobre periodismo de opinión y la agenda del desarrollo para 2030 de la ONU tuvo algo de eso. De varias voces diferentes. De discusiones locales en un mundo global. ¿De qué hablamos cuando hablamos del periodismo de opinión? De desarrollo. De medioambiente. De Twitter. De las buenas intenciones. Y de cómo lo que nos diferencia también nos une.

 

De esa forma, el comentario de Eduardo Ulibarri sirvió para establecer de partida un punto común. O una barrera de contención, ya que las diferencias entre los participantes no demoraron en aparecer. De ahí que el eco de aquellas palabras de apertura de Ulibarri rondaría hasta el final de la mesa desarrollada en Washington DC.

 

“Estamos frente a un nuevo consenso global”

 

Después de la presentación de Jaime Abello, director general de la FNPI; de Enrique García, presidente ejecutivo de la CAF; y finalmente de Michael Shifter presidente de IAD, Ulibarri tomó el liderazgo de una mesa que, desde diferentes naciones, sociedades y realidades, intentó cuestionarse sobre el desafío de explicarle a los lectores un documento como el de la ONU, además de discutir el papel del periodismo de opinión en un escenario digital. Y por eso, desde el inicio, había que marcar esas diferencias que más bien nos unen a los periodistas de América Latina.

 

Dijo Ulibarri: “Estamos frente a un desafío semántico y conceptual. Es un documento denso. Lo interesante es discutir el documento en sí y sus posibilidades de aplicación, así como su impacto posible en América Latina, aunque, como saben, cada país es diferente, en desarrollo, educación, etc, y por lo tanto cada aproximación se diferencia. Pero finalmente eso no importa: compartimos más cosas de las que nos dividen”.

 

De igual manera, Jaime Abello, el director general de la FNPI, recalcó el hecho de estar en un momento clave: “Estamos frente a un nuevo consenso global para enfocar la agenda del desarrollo que va a tener impactos políticos. Pero se percibe una carencia de debate, de intercambio de ideas, de opinión, aunque esta agenda va a terminar influyendo en nuestra vida de ciudadanos. Es una agenda ambiciosa. Ahí hay un buen tema para meterle el diente del periodismo de opinión”.

 

Los participantes de la mesa de diálogo –provenientes de América Latina y España– le hicieron justicia a su oficio de periodistas de opinión; desde temprano desmenuzaron activamente una agenda que cuenta con 17 objetivos y 169 metas y que viene a relevar a otra agenda, también de la ONU, que tenía como fecha tope el 2015. Y de ahí que, al parecer, a nadie le haya tomado por sorpresa que los participantes fueran tan activos desde el inicio. Las manos de los periodistas se alzaron tempranamente, lo que incluso desarmó un poco la estructura que se tenía planeada para el resto del día.

 

 

“Somos la clase media del mundo”

 

“Una historia de 17 objetivos y 169 metas”. ¿Cómo definir y demarcar un proyecto ambicioso?, ¿cómo armar una narrativa noticiosa a partir de un lenguaje árido y muchas veces técnico?, ¿qué debe o puede hacer el periodismo de opinión con la agenda 2030 de la ONU?

 

Philip Schonrock, de Colombia, fue el encargado de explicar en qué consiste la agenda del desarrollo para 2030 de la ONU, y luego abordó algunas de las –muchas– dudas que surgen a partir del plan de las Naciones Unidas. A modo de introducción, Schonrock, director del CEPEI, dejó en claro que estamos frente a un plan ambicioso que  busca replantear muchas de las maneras en que se habla y piensa sobre términos como desarrollo, crecimiento, economía medio ambiente y varios más. Es una agenda que busca, en primera instancia, acabar con la pobreza en quince años. Asimismo, también se enfoca fuertemente en temas medioambientales, ya que antes, de acuerdo a Schonrock, se seguía una mentalidad más cerca a la frase “crecer, luego limpiar”. Todo este cambio será a través de un cambio de paradigma: ya no se podrá pensar en un solo tema (la pobreza, digamos), sino ya que todos los temas están relacionados con otros (especialmente el medioambiente), hay que tener claro esas relaciones para poder avanzar. “Esta agenda post 2015, o 2030, transformará la forma en que pensamos y vemos el desarrollo como índice de crecimiento”, aseguró Schonrock.

 

Si bien la agenda concierne a todo el mundo (194 países son miembros de las Naciones Unidas), la mesa de discusión giró en torno a las problemáticas de América Latina y España. Una de las preocupaciones, en ese sentido, es la poca comunicación e interés sobre este plan y sus proyecciones a futuro.

 

Dijo Schonrock: “Ningún país de la región ha tomado una posición al respecto. Nadie se ha preguntado qué se va a hacer, cómo lo vamos hacer o cómo y dónde se conseguirán los recursos, porque serán recursos propios, ya que existirá apoyo de la ONU en algún momento, pero tal vez para fortalecer las medidas”.

 

Si bien la región ha avanzado, aún queda mucho por avanzar. Pero la agenda, en ese sentido, sirve para establecer un suelo común sobre el cual se puede comenzar a trabajar. Schonrock: “Con la excepción de Haití, somos la clase media del mundo. Con una población de más de 660 millones de habitantes, casi el 30% vive en pobreza. Ese es un dato importante para comenzar. Si queremos comenzar a aplicar la agenda, debemos saber cuántos pobres tenemos en la región y en qué estado están viviendo”.

 

Uno de los problemas, según Schonrock, con la agenda anterior –la del 2015– fue la poca cohesión de los representantes latinoamericanos: “33 países y 33 opiniones. Eso nos ha perjudicado al tener una posición común. Sería un segmento significativo si se moviera un bloque en busca de objetivos concretos”. Y algo de esto, a lo largo de la jornada, haría eco. Tal como Ulibarri dijo, es muy fácil dejarse llevar por lo que nos diferencia. Pero también hay que darse cuenta que esa diferencia es lo que nos une.

 

Uno de los cambios importantes que propone la agenda se vincula con un cambio de enfoque. Ya no se busca medir el crecimiento de un país en base solamente a su economía. En estos tiempos, especialmente cuando la sustentabilidad es algo clave, hay que pensar en más elementos, tal como aseguró el director del CEPEI: “Ya no se puede medir la pobreza solamente con el PIB de cada país. Hay más factores. Se necesita un enfoque multinacional”.

 

Un último aspecto, sobre la región, es el panorama económico en los próximos años. “Estamos entrando en una nueva agenda, muy ambiciosa, pero también viene un receso económico”, aseguró Schonrock. “Y eso es importante, ya que somos una región, dentro del contexto de las Naciones Unidas, que recibe poca cooperación”.

 

 

Siete puntos para comenzar

 

A modo de cierre de su presentación, el director del CEPEI dio algunas ideas sobre cómo abordar el ambicioso plan de la ONU. Estas fueron la base para la discusión. Según Schonrock, la agenda para el desarrollo de la ONU presenta un cuadro complejo para los periodistas y medios de comunicación. ¿Cómo procesar un documento tan extenso y hacerlo llegar a los lectores?, ¿es posible hacer algo en la era de la moral de los ciento cuarenta caracteres impuesta por Twitter? Como dijo Schonrock: “Comunicar esta agenda va a ser complejo. Explicar esto de manera sintética es aún más”.

 

Algunas de esas preguntas se desarrollaron a través de los siete siguientes puntos, los cuales, de acuerdo a  Schonrock, pueden funcionar como un primer posible acercamiento para el periodismo:

 

1.- Reconocer la urgencia de la agenda 2030 ya que es un momento importante.

 

2.- Hacer las preguntas pertinentes.

 

3.- Establecer cuáles van a ser los mecanismos de implementación y de manera clara.

 

4.- Asignar los recursos apropiados porque esta agenda cuesta dinero.

 

5.- Comunicar la nueva agenda en todos sus niveles.

 

6.- Cómo se van a involucrar a todos los actores.

 

7.- La rendición de cuentas final: ¿se cumplió?, ¿cómo se cumplió?, ¿con qué costo?

 

Con esas ideas se dio pie a la ronda de preguntas que –rápidamente y siguiendo el espíritu del periodismo de opinión– se transformó en una discusión por momentos intensa y por otros más reflexiva sobre el mismo oficio periodístico. Apenas la presentación de Schonrock finalizó, varias manos de los periodistas se alzaron. Y entonces quedó claro que era el turno de Ulibarri. Alguien debía moderar un diálogo que, desde su inicio y volviendo a sus palabras iniciales, demostró que ser latinoamericanos efectivamente significa que “somos los mismos, pero los mismos somos distintos”.

 

 

1. Un documento denso

 

El primero en responder a la presentación de Schonrock fue Juan Carlos Iragorri de Colombia. Iragorri comentó sobre el escepticismo con que muchos miran una agenda tan completa y compleja como ésta: “Transmitirle esto a un ciudadano normal es imposible y es absurdo. Me parece loable, pero esto no lo pudo resolver ni Jesucristo ni Alá”. El comentario sirvió para establecer una de las preocupaciones claras frente a un proyecto titánico como este: el escepticismo de los lectores y del ciudadano común. “La gente no se cree estos objetivos. La gente cree que son una utopía. Y lo digo como una sugerencia de verdad. Tal vez es mejor enfocarse en un punto, algo más concreto”.

 

Y si bien se había pensado que las primeras preguntas fueran dudas sobre la presentación de Schonrock, desde temprano se notó que la discusión sería, primero, un intenso cuestionamiento sobre la ambiciosas metas de la ONU; y, segundo, una reflexión sobre cómo abordar esas metas desde el periodismo de opinión. “Ya que dejamos pasar el primer misil”, bromeó Eduardo Ulibarri luego del comentario de Iragorri, “mejor que comencemos la discusión con todo”.

 

Rosa María Palacios, de Perú, comentó que muchos de los mandatarios de América Latina van a firmar el documento. Y solo eso. Según la periodista, no van a hacer mucho más, ya que la agenda de la ONU no es vinculante, o sea, los países no están obligados a seguir estas metas, aunque sí se puede hacer presión a través de la prensa. “Lo que sí es importante es que se pueden construir indicadores concretos y comparar los globales versus los locales”, dijo. En esa línea, la agenda de la ONU sirve para medir el crecimiento de cada país. “Si no, es uno más de esos planes de gobierno que ofrecen en mi país. Igualito. El problema es que hay un desconocimiento total de la clase que gobierna. La diplomacia camina completamente diferente al congreso. Por eso es importante trabajar con indicadores. Lo que importa el final es el resultado. Aunque al leer el documento, queda la sensación de que importa el compromiso, no el resultado”.

 

Una de las principales aristas del debate giró en torno al lenguaje y el ímpetu del documento. Para José Hernández, de Ecuador, ahí está una de las diferencias: “El periodismo tiene que ser concreto, pero el programa no es concreto. Se parte de que todo el mundo tiene los mismos problemas”.

 

 

2. Pobreza no es solo crecer económicamente

 

Patricio Fernández, de Chile: “Lo que Naciones Unidas sintetiza son los deseos de una época. Un equivoco de cómo deberíamos ser versus cómo realmente somos. Lo que no me parece malo es, como se dice, meter un pelo a la sopa para pensar. Porque la pobreza no es mala. Lo que sí es malo es la miseria, el hambre”. Para Fernández   primero hay que repensar algunas ideas que se asumen, de primeras, y no se enfrentan de manera más compleja. “En Chile toda la pasión está puesta en el crecimiento económico. Pero que todo sea hacia allá provoca dudas. Porque uno de los principales problemas que tenemos es que la política no cabe en la economía, pero la economía sí en la política. Y lo mismo sucede con los conceptos de ciudadano y consumidor”. Luego continuó sobre el espíritu de la ONU: “Esto plasma un momento de buenos deseos, y los buenos deseos hay que mirarlos como críticos también. ¿Qué se esconde en los buenos deseos? Ahí también hay cosas atendibles”. Entonces comentó, a partir de uno de sus últimos viajes a Cuba, el encuentro que tuvo con una señora, con quien conversó sobre el dinero y el probable cambio desde un sistema estatal hacia un modelo más cercano al capitalismo. “A mí no me preocupa la pobreza”, le dijo la mujer a Patricio Fernández, “me preocupa que vuelvan los ricos”.

 

Según Andrés Gil de España. “el problema no es tanto el deseo, sino que no se atajan las causas ni  tampoco se establecen indicadores para ver si se están cumpliendo los puntos”. Según el periodista español, ahí, además, se transluce un problema de fondo: el modelo de políticas y planes de las Naciones Unidas. “Este es un plan bien intencionado, válido tanto para la derecha y la izquierda, pero luego muy difícil de aplicar y fiscalizar”.

 

Karin Slowing, de Guatemala: “La agenda no cuestiona los modelos de desarrollo”.

 

 

3. ¿De qué opinamos cuando opinamos sobre opinar?

 

Una de las preguntas que rondó la mesa de discusión fue si el periodismo de opinión puede marcar pautas. O en otras palabras: si puede proponer una agenda de la misma manera en que lo hacía con anterioridad. Para esto, eso sí, algunos se tomaron el tiempo para abrir la discusión hacia otro tema: ¿de qué hablamos cuando hablamos de periodismo de opinión? Si Juan Villoro dice que la crónica es un ornitorrínco, ¿qué es el periodismo de opinión? “El periodismo de opinión es la individualidad pura”, dijo Patricio Fernández. “Hay que ver la opinión como género literario, no como algo de Twitter”.

 

Para algunos, una de las características –o posibles características– del periodismo de opinión se basa en la voluntad del periodista. En otras palabras, en la atención. Marcelo Zlotogwiazda de Argentina: “Sobre lo denso del documento... nosotros lo decidimos, ¿esto nos interesa o no? Luego podemos discutir”. Si no le llama la atención al que escribe, ¿se puede llamar la atención de los lectores? “Nos debe interesar primero a nosotros”, dijo Juan Carlos Iragorri de Colombia, a lo que Zlotogwiazda, de Argentina, respondió: “Pero ojo que interés no es acuerdo. Hay que tener eso en cuenta”.

 

En tanto para Ángel Alayón, de Venezuela, lo más importante es “tener una agenda propia. Buscar una agenda entre lo que la dinámica y la política te imponen como actualidad. Es una decisión del medio decidir en qué se meten, y en qué no”. Y luego agregó: “Sobre el documento de la ONU, ningún país ni medio va a asumir la propuesta como algo final. Así como hay literatura comparada, también hay periodismo comparado. En Venezuela hubo una cantidad de políticas públicas que se hicieron con estos mismos objetivos y se fracasó”.

 

Para Karin Slowing, de Guatemala, sí hay potencial en la agenda. “Hay que llevarle este tema a los lectores para que ellos se den cuenta de que esto es lo que en verdad deberían estar discutiendo. Para que incluso se pregunten por qué la agenda se construye de una forma cuando debería hacerse de otra forma”.

 

En ese momento Ulibarri tomó la palabra para volver a encauzar la discusión: “Hay que plantearse la siguiente pregunta, dada la situación sobre la propuesta de la agenda 2030, ¿qué opciones de cobertura periodística pueden existir?, ¿cómo nosotros en nuestra función de periodistas podemos abordar este complejo proceso?” Y luego se pasó a cuatro reflexiones que sirvieran de puntos para, a través de la opinión, conectar los deseos de la ONU con los intereses y necesidades de los lectores.

 

1.- Las sesiones de las Naciones Unidas son complejas. A más universal, más difícil es entrar en ciertos temas y conectarlo con las realidades de cada país.

 

2.- Cómo lograr eso: un balance entre lo local y lo universal.

 

3.- El seguimiento del documento. El manejo de datos, el rendimiento de cuentas.

 

4.- Crear instancias que abran un abanico de posibilidades periodísticas.

 

Dijo Ángel Alayón: “El periodismo tiene la tarea de desenmascarar. No vale solo cuáles son las intenciones; también los resultados”.

 

4. Un nuevo contexto mediático

 

“¿Y qué?, ¿acaso puedes retuitear toda la agenda 2030?”, preguntó Juan Carlos Iragorri de Colombia.

 

Uno de los desafíos que enfrenta el periodismo de opinión es internet y las redes sociales. Un nuevo contexto: como nunca, opinar está a la vuelta de la esquina. Twitter, Facebook, los blogs, las eternas discusiones de usuarios, los diarios ciudadanos, los podcast, los youtubers, y la lista sigue y seguirá creciendo. Así, ¿qué puede y debe hacer el periodismo de opinión frente a este nuevo escenario?

 

Al respecto dijo el director general de la FNPI, Jaime Abello: “Hay que pensar el periodismo de opinión en un contexto de cambio del periodismo. Todo periodismo tiene retos, pero este tiene la extraña coincidencia de la explosión de la opinión en la red. Como nunca, la capacidad ciudadana de intervenir existe”.

 

En ese escenario, ¿cómo puede inferir el periodismo de opinión?, ¿puede?

 

“El tema se la relaciona con la metodología. Este documento, por ejemplo, se ha dicho que es tan denso. Pero nosotros somos expertos en lo que es el flujo informativo”, dijo José Jaime Hernández de México. “Sabemos que ahora todo se ha reducido. La dinámica informativa pasa a través de Facebook y Twitter. Se ha instalado la memoria de corto plazo. Sobreviven los 140 caracteres. Y con eso, ¿es realmente posible informar?”.

 

Así, mientras por un lado organizaciones como la ONU dan a conocer documentos densos como este, en las redes sociales son otros temas los que se discuten. Y los formatos, además, también difieren. ¿Cómo hacer para conectar el uno con el otro? Frente a ese escenario se topa el periodista de opinión.

 

“Estamos en una etapa de hipermediatización. Y al mismo tiempo, se reviven antiguas problemáticas. Hay que cumplir un papel de orientación. Generar nuevas agendas, interpretaciones”, agregó Jaime Abello.

 

Nuevamente José Jaime Hernández: “Los medios nos estamos convirtiendo en entidades aburridas, muy densas. Hay que tener la inteligencia para poder digerir, procesar y comunicar. Para generar agenda en el ámbito de desarrollo sustentable. Para involucrar a los dueños de los medios. Carlos Slim debería aportar más en estos asuntos. No veo a los hombres privados ayudando en causas justas”.

 

5. Ponerle rostro a la agenda 2030

 

Para algunos, la principal barrera al respecto es cómo introducir un tema tan grande en el día a día.

 

Andrea Bernal de Colombia: “Hay que meter estos temas dentro del corre-corre del día. Hay que ponerle rostro a estos temas. ¿Y qué estamos haciendo en las salas de redacción para lograr eso?”.

 

Uno de los casos discutidos, por ejemplo, fue el de California, donde la crisis medioambiental está tocando a nivel personal. Ya es normal que haya incendios durante los veranos y una amenaza de sequía el resto del año. Por eso se ha comenzando a cultivar una mentalidad al respecto: ahora no es tan bien visto tener un patio muy grande, o regar todos los días, por ejemplo. “Cuando me toca el bolsillo, cuando me toca el corazón, ahora me toca. Lamentablemente es así”, agregó Andrea Bernal. “La frontera de Colombia y Venezuela siempre ha sido un tema caliente, pero ahora tiene rostro”. Lo mismo, como algunos apuntaron, con la crisis de los refugiados en Europa: luego de la fotografía de un niño muerto en una playa del oeste de Turquía, el mundo le tomó realmente el peso a la situación. ¿Qué se puede aprender de eventos noticiosos como esos, y la cobertura que se les dio, a la hora de cubrir la agenda de la ONU?

 

Muni Jensen de Colombia: “El reto de esta agenda es lograr interesar a los periodistas. El problema no es el documento, es cómo lograr que a la gente le importe. Cómo hacer para que no se quede en la foto: para que sea un tema importante”.

 

Según Patricio Fernández, uno de los problemas de la agenda es que carece de dualidad. “Es una declaración que parece políticamente correcta. Pero hay que darle la vuelta de tuerca”. Para el periodista chileno, una de las herramientas del periodismo es poder dramatizar; situar al lector frente a un enemigo, darle una lectura diferente a los programas y discursos oficiales porque no todo lo que es oficial es bueno. “Hay que buscar quiénes son los oponentes, buscar radicalidad”.

 

“Cuando uno se acerca a organizaciones te dan un vocero. Pero, ¿qué necesito? Que me ayuden a buscar historias, rostros”, dijo Andrea Bernal. “Hay que hacer real el documento”.

 

Y hacia el final de la mesa aquella fue justamente una de las últimas ideas fue discutidas. Porque puede ser que a corto plazo la agenda no consiga la cobertura deseada, pero también hay que pensarla como un modelo para crear pautas y temas a futuro. “Lo que podemos hacer con esta agenda es un montón”, dijo Karin Slowing. “Es un texto farragoso, pero interesante”, dijo Marcelo Zlotogwiazda. “Repleto de puntas para sacar opiniones”.

 

 

Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible propuestos en la Agenda 2030:
 

1.-Erradicar la pobreza en todas sus formas en todo el mundo.

 

2.- Poner fin al hambre, conseguir la seguridad alimentaria y una mejor nutrición, y promover la agricultura sostenible.

 

3.- Garantizar una vida saludable y promover el bienestar para todos para todas las edades.

 

4.-Garantizar una educación de calidad inclusiva y equitativa, y promover las oportunidades de aprendizaje permanente para todos.

 

5.- Alcanzar la igualdad entre los géneros y empoderar a todas las mujeres y niñas.

 

6.-Garantizar la disponibilidad y la gestión sostenible del agua y el saneamiento para todos.

 

7.- Asegurar el acceso a energías asequibles, fiables, sostenibles y modernas para todos.

 

8.- Fomentar el crecimiento económico sostenido, inclusivo y sostenible, el empleo pleno y productivo, y el trabajo decente para todos.

 

9.- Desarrollar infraestructuras resilientes, promover la industrialización inclusiva y sostenible, y fomentar la innovación.

 

10.- Reducir las desigualdades entre países y dentro de ellos.

 

11.- Conseguir que las ciudades y los asentamientos humanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles.

 

12.- Garantizar las pautas de consumo y de producción sostenibles.

 

13.- Tomar medidas urgentes para combatir el cambio climático y sus efectos (tomando nota de los acuerdos adoptados en el foro de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático).

 

14.- Conservar y utilizar de forma sostenible los océanos, mares y recursos marinos para lograr el desarrollo sostenible.

 

15.- Proteger, restaurar y promover la utilización sostenible de los ecosistemas terrestres, gestionar de manera sostenible los bosques, combatir la desertificación y detener y revertir la degradación de la tierra, y frenar la pérdida de diversidad biológica.

 

16.- Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar acceso a la justicia para todos y crear instituciones eficaces, responsables e inclusivas a todos los niveles.

 

17.- Fortalecer los medios de ejecución y reavivar la alianza mundial para el desarrollo sostenible.

 

 

 

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