Formulario de búqueda en el sitio web
16 de julio de 2018
Inicio » Noticias » Noticia 

Puertorriqueñidad

18 de marzo de 2016. Actividades de la FNPI

Enviando tu valoracion...
Valorado: 4.8 de 5. 4 voto(s).
Haz click en la barra para valorar el elemento.
Dos asistentes a la inauguración del CILE 2016 se toman una selfi durante el discurso del Rey De España Felipe VI. Foto: Alberto Bartolomei/FNPI

Dos asistentes a la inauguración del CILE 2016 se toman una selfi durante el discurso del Rey De España Felipe VI. Foto: Alberto Bartolomei/FNPI

PUERTORRIQUEÑIDAD

Por Sergio Rodríguez Blanco

Después de pasar la aduana, un sello de Estados Unidos queda estampado en el pasaporte. Sin embargo, en el territorio que el escritor español Juan Ramón Jiménez llamó la isla de la alegría durante sus años de exilio, el primer pie que pisa la tierra reconoce, sin duda alguna, que está entrando en Hispanoamérica.

En Puerto Rico, el español, como señala el escritor puertorriqueño Luis Rafael Sánchez, es el idioma de la vivencia, mientras que el inglés es el de la supervivencia. El idioma de Cervantes se escucha en las calles, en los taxis, en las noches de salsa, en la radio, en los periódicos y en las escuelas públicas.

Su capital, San Juan, es la sede del séptimo Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE), que arrancó el martes pasado. El encuentro estuvo dedicado a la creatividad en una lengua que cuenta en el mundo con más de 500 millones de hablantes. Hablan español los 3.6 millones de personas que viven en la isla de Puerto Rico. De ellos, el 20 por ciento se considera bilingüe en español e inglés, y dos tercios hablan inglés con fluidez.

 “Aquí se hace el amor en español, se come en español, se consuela en español. Eso está demasiado metido en la genética y no es una preocupación de identidad. Somos chiquitos, comparados con otros países, pero picosos”, dice el escritor puertorriqueño Luis Negrón en uno de los stands de novedades del encuentro.

Políticamente Puerto Rico es un estado libre asociado desde 1952 a Estados Unidos y sus habitantes tienen pasaporte norteamericano, usan el dólar y pueden ser reclutados para la guerra, pero no pueden votar en las elecciones presidenciales y a la isla sólo pueden llegar barcos en los que ondee la bandera de Estados Unidos. Son, literalmente, una colonia en pleno siglo XXI.

La cronista Ana Teresa Toro, autora de un libro de crónicas Las narices de los perros, donde explora la condición colonial de los puertorriqueños desde la cotidianidad, dice con humor que a si los puertorriqueños fueran el ombligo del mundo, desde luego éste sería un ombligo latinoamericano. Y sí. Basta conversar con cualquier habitante de la isla para notar que el uso del inglés para la economía y la medicina no impide que unánimemente utilicen la palabra “país” y no “estado libre” para decir que están en crisis. También se refieren los estadounidenses como “gringos” o con el pronombre “ellos”.

Somos Hispanoamérica

La comunidad intelectual puertorriqueña expresó su inconformidad con los discursos del rey de España y del director del Instituto Cervantes, pronunciados el día de la inauguración, porque, a pesar de hablar del hermanamiento cultural, excluyeron a la isla de Hispanoamérica.

El resquemor empezó cuando Víctor García de la Concha, director del Instituto Cervantes –una de las entidades organizadoras del encuentro junto con la RAE, la Asociación de Academias y el Gobierno de Puerto Rico– especificó que era la primera vez que el CILE se celebraba fuera del ámbito de la comunidad iberoamericana de naciones. Después, el rey Felipe VI volvió a poner el dedo en la misma llaga cuando le llegó el turno: “La reina y yo sentimos una gran alegría por viajar nuevamente a los Estados Unidos de América y por hacerlo poco después de haber visitado la Florida”.

A consecuencia de estas declaraciones, el escritor Eduardo Lalo, ganador del prestigioso premio Rómulo Gallegos en 2013, un hombre más dedicado a la escritura literaria que al activismo político, publicó el miércoles una columna donde criticó la “imprudente barbarie” de unos funcionarios que de un plumazo sacaron a Puerto Rico de su ámbito natural y cultural. “Ignorar olímpicamente el grave problema político de Puerto Rico, del que también son responsables tanto España como Estados Unidos, es cuanto menos un acto de inconsciencia o ignorancia, y además, una violencia dirigida a nosotros que somos sus anfitriones”, expresaba Lalo en su columna publicada en el diario El nuevo día, el más importante de la isla.

Para la periodista y cineasta Ivonne María Soto, las palabras del monarca español son parte de una estrategia económica para dejar asentado que sus intereses comerciales se encuentran con Estados Unidos. “Les conviene mantener la mejor política verbal con Estados Unidos y usa a Puerto Rico de trampolín y mostrarle al gobierno de Washington que ellos son fieles”, dice Soto.

En Puerto Rico, la cuestión del idioma tiene siempre un tinte político, reconoce a pregunta expresa el periodista y ensayista Héctor Feliciano, presidente de la comisión organizadora del encuentro.  “Lo que está claro es que Puerto Rico es Hispanoamérica. Si Puerto Rico no es Hispanoamérica, entonces República Dominicana, Panamá y Venezuela no son Hispanoamérica”, señala el autor de El museo desaparecido.

El congreso, insiste, ha logrado visibilizar a Puerto Rico como un espacio cultural de la Hispanidad donde el idioma es fuente de creación y de vida.

Puertorriqueñidad

Si algo logró Puerto Rico en este encuentro es, desde luego, reivindicar su hispanidad a partir de la puertorriqueñidad. Esta fue la palabra que el escritor Luis Rafael Sánchez exigió que fuera incluida en el diccionario de la RAE durante el acto inaugural del martes en un discurso que puso un toque iconoclasta al pedestal marmóreo de las otras ponencias. En su intervención, Sánchez primero situó al bolero a la altura de la décima y del soneto, después mencionó el problema migratorio en México y Centroamérica, y luego dijo que si en el diccionario está el vocablo argentinidad, debería incluirse la puertorriqueñidad. Finalmente, culminó su discurso con un leitmotiv: cuando se habla de Puerto Rico, dijo, “la sombra del cliché es alargada”.

Cuando el rey de España tomó la palabra, poco antes de leer el discurso que tenía escrito en el papel, dijo en un tono afable que trataría de favorecer esa puertorriqueñidad. Recibió un aplauso por ello.

Por una u otra razón, lo cierto es que la palabra puertorriqueñidad, que desde 2014 ya aparecía en la edición impresa del diccionario de la RAE, tardó menos de 24 horas en ser incluida en la edición en línea.

Este texto se produjo durante el Taller "El periodismo que cuenta", que conduce Juan Cruz, convocado por la FNPI en alianza con el Séptimo Congreso Internacional de la Lengua Española - CILE y con el apoyo de CAF, Banco de desarrollo de América Latina. El taller se celebra en San Juan Puerto Rico, del 15 al 19 de marzo en San Juan, Puerto Rico, en el marco del CILE 2016.

Volver al listado

comments powered by Disqus