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Relatoría del Taller sobre la cobertura periodística del sistema de salud en Colombia

13 de enero de 2016. Actividades de la FNPI, Comunidad FNPI

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Taller sobre la cobertura periodística del sistema de salud en Colombia 

Con el ministro de Salud y protección Social Alejandro Gaviria; Ernesto Cortés, editor Jefe de El Tiempo y Carlos Francisco Fernández, asesor Médico de la Casa Editorial El Tiempo.

 

Cartagena de Indias, Colombia.

11 y 12 de diciembre de 2015

 

Convocan: Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano –FNPI–, y Coosalud EPS.

 

Relator: Jessica Paola Ponce Aguirre.

 

Palabras clave: Sistema de salud, accesibilidad, Administradoras del Régimen Subsidiado, afiliación, Empresas Promotoras de Salud (EPS), cobertura, Institución Prestadora de Servicios de Salud, Fosyga, crisis, salas de redacción, periodismo en salud.

 

1.    Introducción

El Taller sobre cobertura periodística del sistema de salud en Colombia, se realizó en Cartagena por iniciativa de Coosalud Eps, en alianza con la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano, FNPI, con el fin de brindarle a los periodistas herramientas de conocimiento del sistema de salud, útiles para sus publicaciones. 

A la actividad, en la que participaron comunicadores de Cartagena, Barranquilla, Montería, Valledupar, Manizales y Bogotá, contó con la presencia; del asesor Médico de la Casa Editorial El Tiempo, Carlos Francisco Fernández; el editor Jefe de El Tiempo, Ernesto Cortés; el ministro de Salud, Alejandro Gaviria; el director general de la FNPI, Jaime Abello Banfi; el gerente general de Coosalud, Jaime González Montaño, y la Jefe de Reputación de la EPS, Alicia Ramos. 

En el Taller se trataron temas referentes a los retos y complejidades de la cobertura periodística desde el punto de vista del usuario, al actual modelo de salud en Colombia y su funcionamiento, y finalmente durante este espacio, los expertos en temas de salud hicieron algunas recomendaciones para un trabajo más claro y acertado que permita a los públicos comprender cómo funciona el sistema.

El ministro de Salud, Alejandro Gaviria, estuvo encargado de abrir el Taller y se concentró en explicar detalles del sistema de financiamiento contributivo y subsidiado con el que cuenta el país y las implicaciones del mismo.

Expertos y talleristas discutieron la manera en la que los medios de comunicación informan en materia de salud y se analizaron varios casos como el de la de la joven Camila Abuabara quien murió a causa de un cáncer; la de las adolescentes vacunadas contra el VPH en el Carmen de Bolívar y el reciente caso de corrupción de la EPS SaludCoop.

 

2. Presentación del Taller

Jaime Abello Banfi, director General y cofundador de la Fundación Gabriel García Márquez Para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI) les dio la bienvenida a los periodistas asistentes al taller y agradeció al Ministro Alejandro Gaviria acompañar el taller como maestro y mencionó el reconocimiento que han merecido los avances del sistema.

“…Uno de los retos es mejorar la información para los usuarios y eso nos concierne. Esa preocupación de cómo contribuir a ese tema de enorme complejidad inspiró la idea de hacer este taller (…) Felicito a Coosalud por su preocupación por mejorar sus estándares y la información porque a veces no hay suficiente para los usuarios y la cobertura periodística es complicada”.

Abello Banfi afirmó que el primer paso para empezar a trabajar de manera sistemática en cómo mejorar la cobertura periodística es reconocer que es un tema de alta complejidad.

Alicia Ramos, jefe de Reputación y Asuntos Corporativos de Coosalud también agradeció la presencia de los expertos y sobre todo la de los periodistas que aceptaron la invitación de la EPS a un espacio de diálogo y construcción colectiva para conocer de primera mano cómo funciona el sistema de Salud en Colombia.

Por su parte, Carlos Francisco, asesor médico de la casa editorial El Tiempo, indicó que “recabar en estos temas no es fácil, en la complejidad del mundo de la salud muchas cosas se quedan sin contar. Hablar de salud es mucho más que la enfermedad, en un medio informativo puede ser justicia, tiene que ver con la cotidianidad en muchas áreas, es hablar de componentes que tienen que ver con el desempeño diario de muchos de nosotros. La salud es mucho más que eso, es difícil y muchas veces no tenemos la formación necesaria”.

En materia de salud, el asesor médico y profesional de la salud, recomendó no quedarse en lo superficial y aceptó que en el trabajo periodístico muchas veces se prefiere obviar el tema para no enredarse. Lo cual solo lleva a la desinformación de los públicos y destacó que talleres como el diseñado por Coosalud y la FNPI no solo son necesarios sino obligatorios.

“El sistema es un componente muy complejo ligado a la historia del país, siempre hablamos de crisis, de dinero, del elemento que se vuelve mediático, la relación negativa de un sistema de salud con un alguien, lo cual desde el punto de vista mediático se vuelve noticia (…) los periodistas que cubren esta fuente deberían contar con un glosario que permita entender algunos términos para hablar el mismo lenguaje. Cada día este sistema nos enseña que hay cosas que entender, aprender y poner en práctica, y no lo estamos haciendo”, señaló Fernández.

Antes de la intervención del Ministro Gaviria, el asesor médico de El Tiempo también dijo que “el sistema de salud es el resultado de un componente histórico y social que es único en el mundo, pocos son tan complejos y tienen tantos elementos (…) seguridad social, riesgos y pensiones son sus tres pilares. Debemos saber cómo se pasó de un servicio del Estado a un derecho fundamental. El sistema es más que las finanzas y el déficit”.

Ernesto Cortés, editor jefe del periódico El Tiempo, en su momento, coincidió con la intervención de Carlos Francisco Fernández y mencionó que un taller como el que iniciaba era muy necesario. “Vamos a hablar como colegas y a contarnos nuestras penas en las salas de redacción, a veces es la falta de entender el sistema la que nos lleva a abordar el sistema de manera simplista o a que no lo abordemos. Cada vez que se habla de salud se habla de manera negativa. Tenemos que empezar a ver que la crisis puede estar del lado de los medios de comunicación”.

 

¿Hasta dónde llega la responsabilidad del Estado?

Alejandro Gaviria, ministro de Salud y Protección Social explicó en una primera parte las realidades de los sistemas de salud y posteriormente se concentró en la complejidad de dichos sistemas.

Para contextualizar, Gaviria expuso ante los talleristas las ventajas y desventajas de modelos de salud de otros países y los comparó con el recientemente implementado en Colombia.

En su reflexión, el Ministro habló de las competencias de los sistemas de salud y cómo estas se evalúan mediante variables de logros.

“Obama Care, por ejemplo. Tenía toda la legitimidad y apoyo y es un legado que no va a terminar bien, la gente no lo evalúa bien. El sistema de salud inglés está quebrado; esta semana la ministra de salud de Chile soportó moción de censura; Brasil pide la renuncia del ministro de salud, no hay paz y es que hay una realidad muy difícil de definir y es que los sistemas de salud tienen que definir hasta dónde llega la responsabilidad del Estado”, dijo Gaviria.

El Ministro continuó diciendo que dicha responsabilidad no se ha podido definir en Colombia y surgen preguntas éticas como la siguiente “Tengo una medicina nueva para cáncer de pulmón, la evidencia me muestra que con relación a este tratamiento solo me entrega dos meses de sobrevida, ¿debe el Estado cubrir este medicamento? Las decisiones en salud siempre van a implicar que uno le ponga precio a una vida o a unos años de vida y bienestar. Es difícil definir qué es salud. En Colombia se reciben quejas todas las semanas. Mi EPS no ha autorizado un cuidador para mi papá que tiene demencia, tenemos que trabajar y no lo podemos pagar. Eso lo debe pagar la salud. ¿Hasta dónde llega en Colombia la responsabilidad del Estado y hasta dónde la de la familia?”.

“Aquí hay una realidad política muy compleja y es que los sistemas tienen que definir límites sobre la responsabilidad del Estado, que no es un justiciero cósmico, no puede remediar todos los problemas de la sociedad (…) Los sistemas de salud siempre van a lidiar con cuestiones éticas y eso no es fácil. El sistema de salud en Colombia es el más judicializado del mundo, y eso es difícil. ¿Hasta dónde llega la responsabilidad en salud y dónde empieza la de otros sectores?, le preguntó Gaviria a los talleristas.

Planteando un debate ideológico Gaviria citó como ejemplo el momento en que un personaje público tiene quebrantos de salud y el cuestionamiento de la gente del común respecto a “¿cuál es la EPS de esos señores?” y aseguró que esto se debe a una realidad sociológica que indica que estamos dispuestos a aceptar en materia de educación, vivienda, por ejemplo, pero “nadie va a aceptar hoy en día que el tratamiento de un niño dependa de la capacidad socioeconómica de sus padres. La sociedad dice “esto es un derecho” y en el derecho conviven todos esos intereses (…) La salud a diferencia de la vivienda no es un subsidio que el Estado entrega a la población, la construye el individuo. La conexión entre derecho fundamental y dificultades operativas no son tenidas en cuenta”.

 

El Sistema colombiano

Refiriéndose específicamente al sistema de salud colombiano, Gaviria indicó que para entender dicho sistema es necesario comprender cómo se paga por los servicios, cómo se hace la intermediación, cómo llegan los recursos, a quiénes tienen que llegar, cómo se dividen las funciones entre el Estado y los territorios y cómo interactúan los ciudadanos.

“Colombia tiene el sistema de financiamiento de salud más equitativo del mundo, el paquete de beneficios es el mismo para el régimen contributivo y el subsidiado. Ese componente de solidaridad no está en la mente de los ciudadanos. Se paga mucho para que otros puedan acceder a la salud. Esa dimensión de nuestro sistema no es entendida, quienes ganan más pagan más y quienes ganan menos pagan menos”, expuso el Ministro.

Gaviria habló también de la salud como derecho fundamental, lo que la hace tutelable, una realidad importante de nuestro del sistema de salud.

“En Colombia se reciben 120 mil tutelas al año. El país tiene el sistema más judicializado del mundo. Han faltado muchas historias sobre qué hay detrás de las tutelas, ha faltado curiosidad periodística. La gente piensa que en la violación de derechos, no siempre hay violación de derechos (…) Al estado se le piden cosas que jamás va a poder hacer. Muchas veces se presenta la indiferencia de la sociedad y la corrupción como un problema del sistema de salud. Hay problemas políticos profundos que tienen que ver con el funcionamiento del sistema de salud, por eso hay que ir un poco más allá de la superficie en los temas de la salud”, comentó el Ministro a los periodistas.

 

Realidad versus percepción

Durante su charla, Gaviria expresó que los análisis de percepción de los colombianos en cuento al sistema de salud siempre generarán debate, dado que el nivel de subjetividad es muy amplio.

A lo anterior, Ernesto Cortés, editor Jefe de El Tiempo agregó que “puede que nos sintamos bien atendidos en materia de servicios de salud, pero conocemos a alguien más que tiene problemas o por los noticieros o los periódicos nos muestran otra cosa. Los periodistas debemos tener la capacidad de discernir muy bien. La gente interpreta que lo que le dice el medio de comunicación de manera general, por eso hay que ser más estrictos en temas de salud”.

Dicho esto, Gaviria insistió en que la realidad del país es que la salud ha ido mejorando. “Del gasto total en salud solo el 14% proviene del bolsillo de los colombianos. Eso es protección financiera. Cuando hablemos de salud, recordemos que el país ha ido mejorando sus indicadores, todos los colombianos cuentan con el mismo paquete de beneficios, que es relativamente amplio”.

Periodísticamente, el Ministro de Salud invitó a los comunicadores a que entiendan que los matices y las historias tienen un elemento común pero también tienen situaciones particulares.

“No basta comprender la causalidad de los problemas, lo que hay es la angustia de la solución y los periodistas viven más del lado de la solución de los casos particulares. Para hacer la cobertura informativa hay que aumentar el análisis de los contextos. No basta solo la denuncia, lo mejor es trabajar el enfoque de un periodismo orientado a las soluciones, es fácil denunciar y echarle la culpa al sistema y hay que individualizar responsabilidades y buscar soluciones. No basta la denuncia. Es mucho más importante comprender todo el conjunto de factores”, alentó Gaviria a los comunicadores.

Dicho lo anterior, uno de los asistentes al taller dio su punto de vista asegurando que “los medios de comunicación trabajamos por ese porcentaje mínimo para que el nivel de satisfacción sea perfecto. Cuando publicamos una historia de una persona con una necesidad y esa necesidad se llega a suplir, estamos haciendo nuestro trabajo. Por eso los medios de comunicación queremos minimizar esa parte”.

Al comentario del comunicador, el Ministro Gaviria respondió diciendo que “no estoy tan seguro de que la única labor del periodismo sea mostrar lo malo, debe mostrar todas las historias. Hay hospitales que funcionan en un ambiente adverso. Hay otras formas invisibles de heroísmo y la gente puede hacer las cosas bien. Cada caso es un caso emblemático. La conclusión es que Gobierno, Estado y ciudadanos debemos proteger el sistema de salud”.

 

Detrás de cada caso

Para terminar su intervención, Alejandro Gaviria se refirió a historias polémicas de pacientes, que trascendieron y se dieron a conocer por los medios de comunicación y el tratamiento que estos le dieron a los mismos.

El primero que mencionó fue el conocido caso de Camila Abuabara, quien falleció debido a un cáncer y cuya historia fue seguida por el país entero debido a la exigencia de la paciente para ser tratada en los Estados Unidos.

“El caso de Camila se ha presentado a la opinión pública como un caso paradigmático del sistema de salud. Siempre vi en este caso una suerte de paradoja y es que fue una niña privilegiada que tuvo más de 6 mil atenciones en salud (…) Detrás de la noticia hay una paradoja y es que no se hicieron todas las preguntas”, dijo Gaviria después de dar a los periodistas detalles del caso de Camila que no se dieron a conocer a la luz pública y de insistir en que el tratamiento médico que se le dio en los Estados Unidos habría sido igual que en Colombia.

En este punto, el editor jefe de El Tiempo insistió en que a pesar de los retos éticos “si hay casos interesantes de contar son los componentes de salud. En el caso de Camila se violaron todos los componentes de autorregulación en los medios. No sé si debimos ir más allá. La historia fue muy distinta a lo que se contó”.

A continuación, Gaviria se refirió a las niñas del Carmen de Bolívar vacunadas contra el VPH cómo un ejemplo internacional de cobertura. “Presentar esto fue muy complejo y lo sigue siendo. Recuperar la confianza pública en el programa de vacunación va a ser un reto muy grande para el país.

 

La mirada de un experto

Terminada la intervención del Ministro de Salud, Carlos Francisco compartió su experiencia como médico y asesor de El Tiempo en temas de salud y en un segundo momento Ernesto Cortés, editor Jefe del mismo diario, se encargó de promover la discusión profesional que originó un interesante debate entre periodistas.

Carlos Francisco, inició su exposición contando un poco de historia del sistema de salud colombiano y las variaciones que ha sufrido el mismo desde 1960 cuando era una estructura definida desde el punto de vista central, bajo el Ministerio de Salud y unas secretarías, una estructura eminentemente nacional y bajo esa condición se definían presupuestos y programas nacionales.

El experto se refirió a la “condición de beneficencia” de los hospitales que eran administrados por comunidades religiosas que atendían a la comunidad sin recursos.

“En los 70 se va desbordando la demanda y el Gobierno empieza a inyectarle dinero a estos hospitales. Así se mantuvo hasta principios de los 80 cuando llega el primer componente de un sistema de salud distinto y es cuando se le delega a los municipios y departamentos algunas funciones de la salud pública (…) Con la Ley 10 de 1990 los hospitales que antes eran un patrimonio hibrido con un componente nacional quedan bajo la responsabilidad de alcaldías y gobernaciones. Ese es el punto en el que empieza la crisis hospitalaria de este país (…) Hay gente que piensa que la ley 100 es el inicio de todo. La constitución del 91 dice que Colombia es un Estado social de derecho organización del Estado que garantiza el amparo de los derechos fundamentas de sus asociados. La tutela solo garantiza derechos fundamentales. La tutela en salud no empezó con la ley 100. Se dieron un año después de promulgada la Constitución cuando dos afiliados al ISS solicitaron su derecho al amparo a la salud y por conexidad entutelaron la salud amparados en el derecho a la vida”.

El médico asesor en temas de salud continuó explicando a los periodistas que “la salud es un derecho fundamental autónomo. A partir de la sentencia que declara la salud como un derecho fundamental esta se convierte por primera vez en el mundo en un derecho fundamental. La sentencia exige que todos los colombianos y residentes estén amparados por el sistema de salud”.

 

Cobertura periodística del usuario

El asesor Médico de la Casa Editorial El Tiempo, Carlos Francisco Fernández, continuó explicando que cuando se habla de usuarios, necesariamente hay que saber cómo se objetiva el derecho.

“Frente a la salud el usuario es lo primero. Desde el campo de la información le estamos dando la suficiente relevancia al usuario o por desconocimiento los dejamos de lado (…) Usuario como benefactor de la salud publica colectiva como determinante de bienestar general, solo refenciamos los estados de salud cuando se trata de un desborde, cuando hay una epidemia, la noticia de la salud pública es un hecho relevante cuando se multiplica, de lo contrario nadie habla de la salud pública (…) Pensando en el usuario hay que revisar que está pasando con la salud pública. Hay poblaciones con enfermedades características y en cada región hay que explorar eso. Lo más seguro es que si hiciéramos un informe de salud público saldría algo interesante. Salud pública por encima de todo, hay comunidades enteras que no se cubren por desconocimiento nuestro, dijo el experto refiriéndose al trabajo periodístico.

Para citar ejemplos de temas a los que no se les da la cobertura necesaria, Carlos Francisco Fernández, aseguró que “la gente no conoce sus derechos, no conoce cuáles son los servicios que le deben prestar. Dentro de la defensa del usuario a veces perjudicamos el sistema de salud que es de todos. Muchos desenlaces se dan por las congestiones en las urgencias porque hay mucha gente que no sabe cómo usar los servicios” y concluyó diciendo que “Los medios tendrán mucho que hacer cuando se abra el debate acerca de lo que excluye el sistema de salud”.

 

“Cultura de salud en la sala de redacción”

“Internet está aprovechando nuestras fortalezas para nutrirse de lo que estamos generando y podemos marcar la diferencia haciendo un trabajo más serio”, afirmó al iniciar su intervención Ernesto Cortés, editor Jefe de El Tiempo, quien tuvo a su cargo la última parte del taller.

Seguido, el editor, aseguró a los talleristas que “el futuro de los periodistas está en la data” y que las salas de redacción se estaban llenando de profesionales inquietos, pertenecientes a grupos de discusión, que hagan parte de unidades de data o periodismo de datos.

“Los antropólogos se están convirtiendo en los reyes del momento, son los que están entendiendo las audiencias, ya hay salas de redacción que tienen antropólogos (…) Escuchando al Ministro y a Carlos Francisco vamos a convertirnos en unos dinosaurios si no sabemos usar esta información. Hay gente que está empezando a respetar el buen periodismo, los que van a sobrevivir son los buenos periodistas. El que no esté en las barras de contenidos de las nuevas tecnologías va a quedar por fuera. La vida nuestra gira alrededor de los celulares (…) ya no solo consume crimen, la gente se siente feliz de consumir historias bonitas, amables. Hay que quitarse las taras de que a mi jefe no le gusta el tema, hay que despojarse de esas prevenciones y ver cómo hacemos de este oficio algo más agradable. Nuestras salas de redacción adolecen de una agenda más completa”, insistió el editor jefe.

 

Oferta temática

Refiriéndose a los temas de salud en los que un periodista de cualquier medio podría trabajar, Cortés insistió a los talleristas en que las propuestas más comunes que recibe un editor son problemas de salud, enfermedad, hospitales, bienestar y mencionó que, a pesar de todo, “los temas de salud no son recurrentes, surgen cuando pasa algo. Porque el Ministro habló, porque liquidaron una EPS, porque hubo una protesta, hay una denuncia, etc”.

“No es fácil concebir temas de salud y eso radica en que no conocemos la fuente. En temas de salud nos cuesta trabajo, pero no sabemos cómo abordarlo porque no creemos que sea un tema coyuntural y porque tendemos a creer que no les interesa a nuestros jefes”, insistió Cortés.

En cuanto a las fuentes informativas, los periodistas asistentes al taller reconocieron que la información surge de los usuarios, la investigación, las secretarias y el Ministerio y se deja de lado la labor educativa.

“Los periodistas nos volvemos unifuentistas, hace falta mucha pedagogía para conocer dónde está la información relevante. Y hay un mundo de fuentes y de sitios para acceder a información relevante. Generalmente la fuente siempre es el cable, la secretaría o el estudio de alguna universidad”, dijo el editor jefe de El Tiempo.

En cuanto a los enfoques de la información, Ernesto Cortés destacó que este es muy importante porque allí se toman las grandes decisiones de lo que queremos hacer con la historia.

Por otra parte y volviendo en el tema digital, cortés aseguró que “Los .com son la histeria, lo inmediato y ¿para el impreso? Si no pensamos en los impresos si es verdad que van a desaparecer en pocos años. Es triste ver que la gente ve un periódico sin parar. Hoy los periodistas quieren la inmediatez, la coyuntura, pero cuando usted los reta a pensar en la información de los impresos, no funciona”.

“Nosotros estamos firmando periodistas multimedia, que son capaces de hacer una página entera del periódico o reducirse a 140 caracteres. Son periodistas que hemos preparado para eso, que tienen que pensar más allá de la inmediatez (…) Si los periodistas no se vuelven relevantes a la hora de abordar historias y que dominen ciertas áreas se van a ir quedando, si es un periodista todero se va a quedar como periodista todero, si quiero ser un periodista relevante me especializo en un tema (…) Los enfoques definen la hoja de ruta de las historias que vamos a contar y en el tema de salud eso es muy relevante. Las nuevas tecnologías están matando la profundidad en el periodismo.

Por otra parte, Ernesto cortés insistió en que los periodistas adolecen de cultura en salud. Nos quedamos con el día a día, pero no se nutren de los temas con los que trabajan a diario. Se vive de la coyuntura.

“Mi consejo es que no traten los temas como fuentes de información sino como procesos, entiendan el sistema, si va a trabajar en salud hay que conocer. Para hablar con autoridad de un tema hay que conocerlo. Los periodistas terminan comprando el discurso de la gente sin contextualizar. Es un deber moral de nosotros los periodistas entender los temas y seguir los procesos, no quedarnos en las coyunturas”, puntualizó el editor jefe.

 

“Los periodistas ya no son curiosos, esa es mi mayor angustia”

 “¿Qué es eso de la crisis de la salud?”, le preguntó Cortés a los periodistas, mientras continuó diciendo que generalmente “somos facilistas usando el rótulo de crisis para todo. Y cuando se exagera con el tema, nos quedamos cortos, nadie habla de los sindicatos de la salud, por ejemplo. No hay temas vedados, lo que hay es maneras de tocarlos. Con las historias periodísticas se debe tener en cuenta el tono (…) Tenemos que ver la salud de las distintas formas en las que se nos presenta. Salud física, mental, social (ser productivo y hacer lo que uno quiere). Los periodistas ya no son curiosos, esa es mi mayor angustia”.

Para Ernesto Cortés, cuando no seguimos los procesos estamos condenados a repetir las historias e invitó a los comunicadores a que estén atentos a las señales previas a que se involucren con temas de los que prácticamente no se habla como higiene, salud mental, pobreza y salud, salud doméstica, hasta medios de transporte.

“El tema de salud tiene que tener la misma importancia que el crimen, el béisbol, la política. Todas las encuestas indican que la gente quiere saber sobre temas de salud (…) Muchos medios estamos sucumbiendo a las tendencias y viralizaciones de las redes sociales sin respaldo científico. El poder de las redes sociales. Estás están adquiriendo un poder que mal administrado nos puede hacer caer en errores a los medios de comunicación. Cuido con las tendencias porque podemos caer en la ligereza, esa es la epidemia de nuestras salas de redacción. Como periodistas estamos convencidos de que todo hay que contarlo rápido y eso no es así, la gente está ávida de que le expliquen”.

Para Ernesto, la falla más importante de un periodista está en la ligereza y la falta de conocimiento. Según el editor, “la rigurosidad en nuestras salas de redacción se está perdiendo por el afán mediático que nos asiste a todos. Los editores no se pueden dejar ganar de la coyuntura, el día a día, la ligereza. El debate es, ¿queremos clics o queremos calidad?

Como algunos temas que pueden trabajar los periodistas especializados en salud, el editor jefe de El Tiempo propuso a los talleristas realizar trabajos relacionados con salud y violencia, avances científicos, medicina básica, medicamentos, cómo funciona el Invima, lo que se mueve detrás de los laboratorios, historias de vida, cómo mejorar la salud (consejos, asesorías), relación pobreza - salud, seguridad, transparencia y estabilidad.

“Si nosotros nos descuidamos vamos a terminar convertidos en unos toderos, en nuestra intimidad tenemos que saber qué es lo que queremos hacer. Si no dominamos las nuevas tecnologías y hacia donde se está yendo la industria, vamos a ser desplazados (…) Tenemos el reto moral de adaptarnos a estos nuevos tiempos”, aconsejó Ernesto a los periodistas.

 

 

Decálogo de recomendaciones

-       Si no se puede ser médico no diagnostique mal una historia.

-       Salud tiene que ver con todo, es transversal.

-  Todo tema relacionado con salud obedece a un proceso, no es espontaneo.

-    A veces martirizamos más a un paciente o a un galeno de la manera  como escribimos.

-   No somos médicos, pero también podemos salvar vidas, advirtiendo, alertando.

-       Siempre del lado del paciente y de lo demás, no caer en el facilismo.

-       Podemos advertir sobre los temas que vienen.

-       No entender un tema no significa no trabajarlo.

-       Para hacer buenas preguntas hay que escuchar a la gente.

-       Como en la mayoría de los temas no darnos por vencidos.

En frases, Ernesto Cortés les regaló a los periodistas una serie de consejos y recomendaciones que les pueden ser muy útiles en el desarrollo de su trabajo:

“Cada vez que ponemos un dato, una cifra, una cita, le estamos poniendo oro a esa historia, pero hay que saber detectar dónde está la cita relevante. Cuando escribamos historias de salud hay que utilizar datos que den contexto. Toda historia por extensa que sea, merece un mínimo de contexto (…) Lo más fácil es construir dramas en torno a la salud, lo difícil es entender de qué hablamos”.

“No somos médicos, ni todos tenemos la ventaja de tener un médico en la redacción, pero creamos un equipo de asesores que nos dicen cómo se está cubriendo la información de la ciudad. Se debe tener una base de datos de expertos que les hablen de temas de salud en la región, esa es una buena forma de obtener información”

“Los médicos no le dan la información al periodista porque cree que este no la entiende o que sencillamente este la va a distorsionar”.

“Tenemos la idea de que no tenemos la capacidad de generar información propia y las historias que podrían salir de nuestras necesidades o las de la audiencia se vuelven secundarias”.

“No convertirnos en traductores de lenguaje técnico, los temas de salud que son tratados así se vuelven aburridos de leer. Lo mismo pasa con la terminología científica”.

“Cómo hacer para convencer a los editores de que somos capaces de crear historias propias: uno tiene que llegar con la historia hecha. Convencidos de lo que tienen es más fácil convencer al editor”.

“Las historias que se desechan son las que no se argumentan bien”.

“Nunca renuncien a las buenas ideas, nunca renuncien a las historias. Hay que enfocar las historias por el lado de las soluciones, que se acabe eso de que las historias malas son noticia”.

 

Textos recomendados

 

-      Cuando la pobreza es una enfermedad, revista de la Universidad de los Andes.

-       Lo mejor y lo más débil del sistema de la salud, Revista Semana.

-       La nueva batalla de Camila Abuabara, El Espectador.

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